El segmento custom vive una segunda juventud. En ese escenario aparece la Kawasaki Eliminator 500 SE, una moto que recupera una denominación histórica de la marca japonesa con una custom preciosas… y mas efectiva de lo que crees..
Si, y digo denominación histórica porque las Eliminator fueron la representación de Kawa durante la aparición de las “muscle” o “macho bikes”, allá por los 80, que junto con motos como la Yamaha VMax o la Honda Magna aparecieron reinterpretando la estética custom repletas de caballos, líneas cibernéticas y diseño impresionantes. Pues ahí estuvieron las Kawasaki Eliminator 900 en 1985 con el motor de la legendaria GPZ Ninja, y que subió a 1000 dos años más tarde con el motor, como te puedes imaginar, de la masiva GPZ1000RX.
Pues ahora tenemos la otra cara de la moneda. Con su nombre impresionante (derivada, lógicamente, de la peli Terminator, estrenada en el 84), Kawa ha creado la custom accesible por excelencia, pero sin olvidar un diseño musculoso, aunque fluido, casi minimalista, una posición de conducción relajada y el conocido y encantador bicilíndrico de 451 cc derivado de la familia Ninja. La Eliminator pretende atraer tanto a usuarios con carné A2 como a quienes buscan una moto práctica para el día a día sin renunciar a una imagen de temperamento propio.
Durante nuestra prueba hemos comprobado si realmente consigue ese equilibrio entre estilo agresivo e intimidante, facilidad de pilotaje y buenas prestaciones que promete sobre el papel.
Prueba Kawasaki Eliminator 500 SE: Cómo es la “Eliminadora”
A simple vista queda claro que Kawasaki no ha querido fabricar una custom tradicional, realmente igual que ocurre con su hermana “mayor” la Vulcan S. La Eliminator apuesta por una imagen mucho más contemporánea, con líneas limpias, depósito estilizado y una parte trasera minimalista que le aporta una personalidad muy marcada… sin olvidar esa decoración “total black” que la hace parecer todavía más amenazadora. En este caso, la unidad que probé fue la SE (ya sabes, Special Edition), que añade además algunos elementos exclusivos que mejoran tanto la estética como la funcionalidad. Entre ellos encontramos una pequeña cúpula frontal, fuelles en la horquilla, protector de faro y una toma USB-C integrada, detalles que refuerzan sus facetas urbano y viajero.

El motor es uno de los aspectos más interesantes del conjunto. Kawasaki utiliza el conocido bicilíndrico en paralelo de 451 cc refrigerado por líquido, una evolución del propulsor empleado en las Ninja 500 y Z500 que ya pude probar, como puedes ver pinchando aquí.
Este bicilíndrico me es especialmente encantador y evocador, porque me resulta igual de compacto, fácil, suave y eficaz (básicamente, se puede considerar una verdadera actualización o “restyling”) que aquel 500 bicilíndrico que hizo las delicias de tantos moteros allá por finales de los 80 y parte de los 90 en modelos como las GPZ, la Vulcan o la KLE 500. Sin duda, uno de los mejores motores que la marca vede ha desarrollado en su historia

La posición de conducción es una de sus grandes bazas. El asiento se sitúa a solo 735 mm del suelo, permitiendo llegar con ambos pies con enorme facilidad. Esto convierte a la Eliminator en una moto especialmente amigable para conductores noveles o de menor estatura. Entrega una potencia máxima de 45 CV a 9.000 rpm y un par motor de 42,6 Nm a 6.000 rpm, cifras ideales (legalmente, al menos) para el carné A2 y suficientes para mover con soltura sus aproximadamente 176 kg en orden de marcha. La parte ciclo apuesta por la sencillez y la eficacia, con un chasis tubular de acero se combina con una horquilla telescópica convencional de 41 mm y un doble amortiguador trasero muy básico que busca priorizar el confort sobre comportamientos deportivas. En el apartado tecnológico, encontramos iluminación Full LED, instrumentación digital LCD con conectividad para smartphone mediante la aplicación Rideology y sistema ABS de serie.

Prueba Kawasaki Eliminator 500 SE: Prueba y opinión
Nada más subirnos a la Eliminator 500 SE llama la atención lo accesible que resulta frente a otras custom medias, mucho más pesadas y difícil de mover en parado o a baja velocidad. El bajo asiento y el estrecho conjunto central permiten sentirse cómodo desde el primer momento, casi como si fuera tu moto desde hace ya muchos años. El motor cobra vida con un sonido agradable, rotundo, discreto aunque con cierta personalidad… Como debe ser en cualquier custom, por otro lado. Desde bajas revoluciones muestra una respuesta suave y progresiva, ideal para circular por ciudad sin sobresaltos y, lógicamente, para los que tienen el carnet reciente y calientito el bolsillo.

En entornos urbanos es donde probablemente se sienta más cómoda. Su reducido peso (porque pesa realmente poco), el amplio radio de giro y la entrega lineal del bicilíndrico facilitan mucho, pero que mucho, las maniobras entre coches o los desplazamientos diarios a pesar del gran lanzamiento que tiene cualquier modelo de estas motos “americano style”. La caja de cambios de seis velocidades funciona de forma precisa y agradable, mientras que el embrague asistido y antirrebote reduce el esfuerzo en la maneta y aporta mayor seguridad en reducciones. Realmente, incluso si ruedas animadamente en una carretera de curvas, nunca notarás ningún sobresalto ni bloqueo por muy rápido que reduzcas… Fantástico, y aquí pasamos a hacernos una ruta.

Cuando abandonamos la ciudad y buscamos carreteras secundarias aparece una de las grandes sorpresas de esta Kawasaki. Como decía, y aunque su planteamiento es claramente custom, el comportamiento dinámico está muy por encima de lo que muchos podrían esperar. El chasis es realmente efectivo, transmite confianza y la dirección resulta más rápida de lo habitual dentro del segmento, entre otras cosas por la ligereza del conjunto que ya hemos comentado. Evidentemente no estamos ante una naked deportiva, pero permite enlazar curvas con bastante agilidad y disfrutar de una conducción entretenida. Divertido incluso, diría yo.

El motor también contribuye a esa sensación. Los 45 CV parecen incluso más de lo que indican las cifras gracias a una entrega muy aprovechable. Entre las 4.000 y las 8.000 rpm encontramos la zona más interesante (divertida y con buena respuesta, me refiero) del cuentavueltas, donde la respuesta es contundente y agradable. Si nos vamos de viaje o rodamos por autovía, mantiene cruceros legales con total facilidad. A 120 km/h el motor gira relajado y las vibraciones permanecen bajo control. La pequeña pantalla incluida en la versión SE ayuda ligeramente a desviar el aire, aunque, no te engañes, es una custom y no está diseñada para ofrecer una protección aerodinámica de una super rutera. Pero desde luego puedes viajar con ella, con bajos consumos y posición cómoda porque, en cuanto al confort, el asiento cumple con nota para desplazamientos de media distancia. Las suspensiones muestran una orientación claramente turística, absorbiendo correctamente baches e irregularidades aunque, como seguro que deduces, esto hace que baile y rebote bastante cuando el asfalto no es demasiado bueno o en curvas rápidas.

Pasemos a los frenos porque el sistema ofrece un rendimiento suficiente para las prestaciones y, especialmente, el peso disponibles. El disco delantero de 310 mm proporciona potencia adecuada y una dosificación sencilla, mientras que el ABS actúa de forma relativamente poco intrusiva aunque, desde luego y como siempre, preferiría tener dos discos delante. Así desde luego ganaría en seguridad, sobre todo si viajan dos personas y con algo de equipaje, como unas buenas alforjas de cuero y, por ejemplo, una bolsa de depósito.

Otro aspecto destacable es el consumo. Durante nuestra prueba registramos cifras mínimas cercanas a los 4 litros cada 100 kilómetros y media cercanas a los 5, permitiendo autonomías superiores a los 300 kilómetros gracias a su depósito no muy grande de 13 litros.

Para el uso diario y también el más rutero, la conectividad también suma puntos. Poder consultar información básica del vehículo desde el teléfono móvil resulta útil para un público cada vez más habituado a la integración digital.
Prueba Kawasaki Eliminator 500 SE: Conclusión
La Kawasaki Eliminator 500 SE demuestra que las motos custom pueden evolucionar sin perder su esencia. Mantiene una estética atractiva y una posición de conducción relajada, pero incorpora una dinámica mucho más moderna de lo habitual en esta categoría. A mí me encantaría que Kawasaki presenta se una variante con una decoración más, digamos, deportiva al estilo de ciertas Harley Davidson Sporster o las Indian Scout. Le haría justicia a una moto custom pero que permite un uso más sea más divertido y ágil de lo que parece, Su facilidad de uso, el excelente comportamiento del motor bicilíndrico, el bajo consumo y la accesibilidad general la convierten en una de las opciones más interesantes para usuarios con carné A2.

No busca competir con las grandes cruiser americanas ni pretende ser una moto deportiva disfrazada. Su objetivo es mucho más inteligente: ofrecer una experiencia sencilla, cómoda, divertida y a muy buen precio por una moto de su marca y calidad, para el día a día y las escapadas de fin de semana.

Y lo consigue con mucho más que éxito. Se la puedes probar algún día, no dejes escapar la oportunidad.
Prueba Kawasaki Eliminator 500 SE: LIKE-NO LIKE
LIKE
- Motor bicilíndrico lleno de vida y muy aprovechable.
- Altura de asiento extremadamente accesible para cualquier usuario.
- Excelente equilibrio entre comodidad, facilidad de conducción y diversión.
NO LIKE
- Protección aerodinámica limitada en viajes largos.
- Suspensiones algo blandas, o bastante, si llevas peso o incrementas mucho el ritmo.
- Instrumentación digital mejorable en cuanto a visibilidad frente a algunos rivales más modernos.
Ficha técnica Kawasaki Eliminator 500 SE
Motor: Bicilíndrico en paralelo, 4 tiempos, refrigeración líquida.
Cilindrada: 451 cc.
Potencia máxima: 45 CV a 9.000 rpm.
Par máximo: 42,6 Nm a 6.000 rpm.
Distribución: DOHC, 8 válvulas.
Alimentación: Inyección electrónica.
Cambio: 6 velocidades.
Embrague: Asistido y antirrebote.
Chasis: Tubular de acero.
Suspensión delantera: Horquilla telescópica de 41 mm.
Suspensión trasera: Doble amortiguador.
Freno delantero: Disco de 310 mm con ABS.
Freno trasero: Disco de 240 mm con ABS.
Neumático delantero: 130/70-18.
Neumático trasero: 150/80-16.
Altura del asiento: 735 mm.
Distancia entre ejes: 1.520 mm.
Peso en orden de marcha: 176 kg.
Capacidad del depósito: 13 litros.
Precio Kawasaki Eliminator 500: 6.725 euros.
Precio Kawasaki Eliminator 500 SE: 7.225 euros.
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