Bueno, lo del incienso es una licencia poética para empezar este reportaje, pero está claro que todos los que tenemos moto, buscamos las primeras vacaciones del año para disfrutar de ella. Así, muchos ya tenéis las maletas (o las alforjas) listas para devorar kilómetros, ya sean muchos o menos. Pero antes de que le demos al botón de encendido y nos perdamos por esas carreteras secundarias (o no) que tanto nos gustan, tengamos en cuenta una cosa: la moto no tiene botón de «auto-reparación». Y no hay nada peor que una avería-o peor un accidente, claro- en plenas vacaciones. No querrás que tu procesión particular termine en el arcén esperando a una grúa mientras al resto del grupo sigue su viaje, o que se queden contigo esperando con cara de descontento.

Así que veamos que debemos revisar en la moto antes de iniciar este viaje de Semana Santa. Aquí tienes la guía definitiva de «supervivencia mecánica» y seguridad para que tú mismo pongas a punto tu montura en el garaje. ¡Manos a la obra!

Es una obviedad, pero te sorprendería saber cuánta gente sale a carretera con «slicks» involuntarios ¡Muy peligroso! Debes mirar dos elementos fundamentales:

La Presión: Mídela siempre en frío. El fabricante no te da esas cifras por capricho; una presión baja hará que la moto se sienta pesada y gaste más, mientras que una alta restará superficie de contacto. Ten en cuenta que varía si vas amontar tu solo o sola, o con pasajero y mucho equipaje. Las indicaciones y las presiones suelen venir indicadas en un adhesivo cobre el cubrecadenas o en el basculante.

El Dibujo: En primavera el asfalto es traicionero y las tormentas de Semana Santa son un clásico. Si el testigo de desgaste está cerca, cambia la goma, asegúrate de que te va a durar la distancia que vayas a recorrer en tu viaje. No te la juegues por estirar 500 km más, así que si lo dudas, cámbialas.

Y si quieres saber más sobre como son, como se mantienen y su técnica, pincha en este reportaje.

Una moto seca es una moto muerta antes o después. Como sabes, todo vehículo tiene líquidos con importantes funciones para la seguridad mecánica y, por lo tanto, para tu propia seguridad. No todos los vehículos ni las motos tienen los mismos, pero casi. Por ejemplo, las motos refrigeradas por aire no tienen agua para el radiador, pero aceite para el motor o líquido de frenos (o embrague, si no es de cable) si que tienen todas, así que… revísalos.

Estos son los tres puntos clave:

LíquidoQué revisarConsejo MotorADN
AceiteNivel y colorSi está negro como el alquitrán o bajo el nivel mínimo indicado, cámbialo o rellena respectivamente.
RefrigeranteNivel en el vaso de expansiónHazlo siempre con el motor frío. Así no falseas la lectura… y no quiero quemaduras de tercer grado. Y tu tampoco, seguro.
Líquido de FrenosColor y nivelSi parece Coca-Cola en lugar de ser transparente/amarillento como un té, ha perdido propiedades. Lo mismo que son el aceite: cámbialo o rellena si está bajo.

Si la moto corre pero no para, tenemos un problema serio. Echa un ojo a las pastillas. Si el material de fricción tiene menos de 2 mm de espesor, estás frenando con el hierro.

Además, comprueba que el tacto de la maneta y el pedal sea firme y no «esponjoso». Aquí te remito al cuadro de arriba, el de revisar los líquidos, y si quieres saber más sobre como frenar mejor tu moto, pincha aquí.

Si tu moto es de cadena (la mayoría), este punto es vital:

  1. Limpieza y Engrase: Una cadena sucia es una cadena que sufre. Límpiala con un producto específico y engrásala.
  2. Tensión: Ni tan tensa que parezca una cuerda de guitarra, ni tan floja que azote el basculante. Busca el punto medio (la flecha suele ser de unos 2-3 cm).

Nota de experto: Si ves que los dientes de la corona están afilados como los de un tiburón, tu kit de arrastre está pidiendo la jubilación.

En caso de que tu moto tenga cardan- como muchas BMW–  te aprovechas de la gran ventaja de este sistema: que no tiene mantenimiento ni se mancha, ni se moja ni nada. Po otro lado, también las hay con un punto medio, la transmisión por correa, como muchas custom como las Harley o Indian. En este caso, echar un vistazo para ver si no tiene grietas o cosas similares, y comprobar que aún no has de cambiarla, es suficiente.

En estas fechas solemos rodar más de lo habitual al atardecer o bajo lluvia, así que revisa:

Luz de freno: Comprueba que se activa tanto con el freno delantero como con el trasero.

Intermitentes: Que no haya ninguna bombilla fundida que confunda a los conductores de coches.

Faro delantero: Limpia la óptica. Parece una tontería, pero el polvillo acumulado quita un porcentaje de visión nocturna brutal.

En caso de que alguno no funcione, lógicamente cambia la bombilla que sea… si no el problema no viene de alguna conexión, que también puede ser, aunque eso puede ser ya cosa de un mecánico.

Antes de cerrar el garaje y empezar a rodar, asegúrate de que el equipaje esté bien fijado. Un pulpo suelto o una maleta mal anclada pueden provocar un accidente. Y por favor, lleva bajo el asiento un pequeño kit de urgencia: cinta americana, bridas y un reparador de pinchazos. Son los «santos» que te sacarán de cualquier apuro.

Y no olvides llevar algo parecido-o literalmente- a un pequeño botiquín con desinfectante, vendas, tiritas, etc. Ocupa muy poco y puede ser de mucha, mucha ayuda en caso de problemas.

Resumiendo, dedícale 20 minutos a tu moto hoy puede ahorrarte 4 horas de espera en una cuneta mañana o jorobarte las vacaciones con problemas más gordos. Disfrutad de las curvas, del paisaje y de la compañía. Quiero veros visitando MotorADN.com y que volváis para contárnoslo tras las “vacas”