Las noticias del desarrollo de esta película nos iban apareciendo en los últimos tiempos. La expectación era evidente, y más si eras un gran aficionado a las motos, y sobre todo a MotoGP. Era lógico que la película fuese enfocada a un público joven, dinámico y moderno, que es el que interesa para rentabilizar una película y que tenga éxito. Por eso no era de extrañar que los protagonistas fueran el “hermanísimo” de Mario Casas, que por cierto protagonizó una película que prácticamente lanzó al éxito hace unos años, que se llamó “3 metros sobre el cielo”, y cuya similitud con el argumento de esta que hoy nos ocupa es más que evidente. Así, Oscar Casas protagoniza esta “Ídolos” junto con su actual novia la famosa y preciosa cantante malagueña Ana Mena, y digo preciosa porque tiene una belleza muy eficaz para quedar siempre bien en pantalla. Como se dice en el mundo del cine, “la cámara la quiere”.

La historia trata de un piloto díscolo, muy irritable con bastante mala leche del cual nadie duda que es rápido, pero sus excesos de fogosidad le llevan al suelo y el exceso de mala leche enfrentarse a su jefe de equipo, compañeros y a todos los demás. Vamos, un comportamiento que recuerda mucho al de muchos pilotos jóvenes de todas las categorías… A mí directamente me recordó muchísimo al joven Maverick Viñales en su momento. De hecho, la película comienza con la última carrera de un campeonato que puede ganar quedando cuarto, pero se cae, con lo que lo pierde. El director de su equipo le echa y el director de otro equipo, encarnado por Enrique Arce (que es el de Aspar CF Moto) le quiere fichar para hacer una sustitución en las últimas carreras de Moto2. Hete aquí que este director le impone una persona para que me preparé física y psicológicamente, pero resulta que esta persona es un ex campeón del mundial de 500 que además es ¡su padre!, Que le abandonó a él y a su madre cuando eran pequeños de forma que con esto comienza una guerra de egos entre ellos y una trama romántica con Ana Mena (¡como tiene que ser!), que es una chica que acaba de abrir un taller tatuaje enfrente de su casa. Como te imaginas, se conocen y se enamoran. La trama evoluciona hacia que el equipo Pramac necesita un piloto para la última carrera del MotoGP, y le cogen a él. Por eso, básicamente la historia es un poco “la de Jorge Martín”, por lo que usa su mismo mono y casco, cambiando el apodo de Martinator por el de “The Rocket”

Así tenemos drama humano, trama romántica, ética deportiva, ¡de todo, vamos! Así, la película resulta muy entretenida y, desde luego, no te aburres si eres un poco friki del universo moto y más del mundial de velocidad, si que sacas algunos detalles epatante siesta graciosos. Por ejemplo, el padre, como he dicho excampeón del mundo de 500, tiene continuos “flashbacks” de la carrera en que tuvo un accidente mortal con su compañero de equipo y gran amigo, y eso si, los “flashbacks” son Doohan y Crivillé en Montmeló en una caída más que famosa, reconocible a poca cultura que tengas sobre el Mundial. Por eso también se argumenta que el padre tenga su casa llena de recuerdos, y entre otras un mono de Repsol guardado en una preciosa vitrina.

En cuanto los actores, la verdad es que todos cumplen. Oscar encaja perfectamente en el tipo de piloto fuerte físicamente, chulo, engreído y al que todo le importa un pimiento menos las motos, y lo hace bien. Ana Mena sorprende con un papel que, desde luego, no es el de una obra Shakesperiana, pero que cumple perfectamente. El actor italiano de doblaje Claudio Santamaría hace perfectamente del padre, y le da el toque italiano a una película que volverá locos a los aficionados transalpinos además de a los españoles, entre otros

Por otro lado tenemos las apariciones de muchos personajes famosos del mundo de MotoGP, como Marc Márquez, el mismo Aspar haciendo de él mismo en su equipo y varios más y también muchos periodistas amigos, como Mela Chércoles, hacen su aparición.

Otro de los miedos cuando comienza un proyecto como éste es la elección del director. En este caso se eligió a Mat Whitecross, inglés criado en parte en Argentina (por lo que habla muy bien español) que no es un director de renombre, pero sí a codirigido dos películas ni más ni menos que con Michael Winterbottom (ahí es nada) y, aparte de varias películas, es especialista en videoclips, en los que ha trabajado con Coldplay, Ian Dury, Jay-Z, Take That , Rolling Stones , Pink Floyd… o sea, que de montar películas e imprimir ritmo a una película si que sabe. Así, la peli tiene muy buen ritmo y en su realización han tomado una muy buena decisión: no usar (o hacerlo muy poco) CGI y efectos especiales, algo que funciona muy bien en películas de coches (ahí tienes los ejemplos de “Le Mans 66” o “Rush”), pero que con las motos no. Así, gran parte de las escenas de acción están cogidas directamente de carreras reales, o rodadas “de verdad” por el mismo Oscar o doblado por el Iván Guevara, el piloto. Todo queda bien y funciona en pantalla.

En resumen, película juvenil, con un guión simple y previsible, pero que funciona, hace disfrutar a cualquiera que le gusten las motos (y si no, también), muy bien rodada que no es una epopeya deportiva como “Rocky” o “Carros de fuego”, ni busca serlo, pero que entretiene y emociona.

Eso sí, te recomiendo que la veas en una muy buena y gran pantalla con el mejor sonido que puedas elegir. Vale la pena