Tras la espectacular de Niken 900 y la pequeña Tricity 125, Yamaha ha presentado el punto medio entre ellas, la Yamaha Tricity 300, y allí estuvimos probándola.

En el 2009 empezó la fiebre de las motos de tres ruedas, con el Piaggio MP3 y la homologación europea para poder conducirlas con carnet de coche. Esto lógicamente produjo el interés de varias marcas en desarrollar su propio “3 ruedas” puesto que se abría un mercado insondable con todos los que diariamente sufren atascos interminables en las ciudades dentro de sus coches o teniendo que coger incómodos transportes públicos. Yamaha tardó un poco en aparecer en este segmento, porque su Tricity 125 se comenzó a comercializar el 2015 con un sistema para el control de las dos ruedas delanteras muy simple, efectivo y ligero denominadoLMW (Leaning Multi Wheel), cuya idea era dar una sensación de agilidad y manejabilidad prácticamente igual que el de un scooter convencional mono rueda.

Para ello, cada llanta delantera tenía prácticamente dos horquillas, de las cuales una serbia de amortiguación y la otra de guía. Inclinaba como una moto convencional y no tenía bloqueo del tren delantero de ningún tipo, como si lo tenían sus rivales. Tanto es así que para aparcarla tenías que apoyarla sobre la pata de cabra o el caballete al igual que cualquier moto. Así, al evitar gran parte de los complicados mecanismos para el control del tren delantero, repleto de bieletas y rodamientos de otras marcas, se ahorraba muchísimo peso y se ha abaratado el producto.

Realmente, el Tricity 125 fue reconocido el mercado como el 3 ruedas más asequible de precio e intuitivo de llevar, algo especialmente valorable para quien no tiene mucha (o ninguna) experiencia llevando scooter o moto.

Hace un par de años se presentó la Yamaha Niken, que era extrapolar este concepto tan simple y urbano a una espectacular y futurista moto de carretera tricilíndrica de 900 cm³ y 115 caballos (el mismo motor de la MT09, Tracer 900 o XSR), que también pudimos probar su momento como puedes ver leyendo nuestra presentación pinchando aquí y la prueba que realizamos más tarde.

No obstante, este modelo se homologó como moto, no como un “3 ruedas” que se pueda conducir con carnet de coche, así que dejamos de momento el tema de la Niken. Lo cierto es que Yamaha tenía claro que necesitaba otro modelo “3 ruedas” de mayor cilindrada para los automovilistas que buscaban algo más que una 125. Así, en el último salón de Milán ya pudimos ver la Yamaha Tricity 300, de la que ya informamos en este reportaje que puedes ver pinchando aquí junto con otro proyecto futuro de Yamaha, la MW Vision.

Bueno, pues después llegó el Covid 19, la pandemia y el confinamiento al que nos hemos visto abocados precisamente los meses de mayor cantidad de presentaciones y mayor venta de motos, pero Yamaha ha sido la primera en organizar una presentación de prensa «real» (es decir, física, “de carne y hueso”) para una moto que debe y se merece ser un superventas.

Así, los chicos de Yamaha nos citaron en un marco incomparable como la Costa Brava a mediados de julio, un seguro de playa, sol y buen tiempo para una presentación impecable… Pero el sol y buen tiempo brillaron por su ausencia y nos permitió-obligó a probar la Yamaha Tricity 300 en condiciones realmente duras y en un entorno en que todos los periodistas que allí estuvimos la probamos al 100%, ¡así que fíate de las conclusiones de esta prueba!

PRUEBA YAMAHA TRICITY 300 2020: ¿CÓMO ES?

Está claro que la mayor diferencia con modelos anteriores están la cilindrada. Efectivamente, es un monocilíndrico de 300 (292 cm³ reales) proveniente de Yamaha X Max 300 que también pudimos probar en su presentación del año pasado como puedes ver pinchando aquí.

Cuatro válvulas, refrigeración líquida, y declara 28 caballos de potencia, lo que permite buenas prestaciones incluso con dos personas adultas. Además, incorpora ABS y control de tracción anulable, además de un sistema de iluminación completamente de LED.

No obstante, desde el punto de vista totalmente de usuario, incorpora dos buenos detalles que su hermana 125 no tiene. De momento, encontramos un simple pero efectivo (y para mi necesario en cualquier scooter ya de cierta cilindrada) freno de mano por un simple tirador, y no el muchas veces incómodo “automático” incorporado al desplegar la pata de cabra que se está poniendo de moda y ya es habitual en muchos modelos.

Además de esto, este Tricity 300 se incorpora un sistema de bloqueo del tren delantero para poder aparcarlo e incluso poder parar en los semáforos sin poner los pies en el suelo. Se trata de una pinza de freno que bloquea todo el sistema de basculación de las dos ruedas delanteras. De ese modo, el tren delantero se queda bloqueado y, combinándolo con el freno de mano, queda perfectamente aparcada.

Otro tema a recordar son los frenos, puesto que aquí la maneta derecha frena el tren delantero mientras la trasera reparte la frenada entre ambos, además de que un “3 ruedas”, para ser conducido con el carnet B de coche, tiene que incorporar un pedal de freno en la plataforma de los pies. Así es también en este caso, e interactúa lógicamente con las maletas de freno.

Además, cuenta con elementos que ya le hemos visto en otros scooters Yamaha como (entre otros) los T Max, que es la llave inalámbrica y todas las funciones de la moto agrupadas en un mando situado donde normalmente estaría la cerradura. Así podemos abrir desde allí el depósito, el asiento, activar el bloqueo y la puesta en marcha. Por último, no conviene olvidar en absoluto el buen hueco bajo el asiento, donde cabe un casco integral grande más uno abierto pequeño, además de varios pequeños objetos más ¿Quieres más?, pues tiene guanteras laterales con una toma de corrriente.

PRUEBA YAMAHA TRICITY 300 2020: TRES RUEDAS BAJO LA LLUVIA

Todos no las prometíamos muy felices yendo a la Costa Brava a principio de la temporada veraniega después de meses de confinamiento. En unos apartoteles preciosos al lado de espectaculares acantilados con la playa debajo, todos pensábamos en poder escaparnos aunque fueran unos instantes a meternos en el agua… Y nos metimos, pero no en la de la playa. El día de la prueba quedamos a las 8 de la mañana para comenzar la jornada con la ruta, la prueba, fotos y videos, pero en ese momento empezó a llover (mucho) y a la 1 aún no había parado

¡Nuestro gozo en un pozo!, pero desde luego la prueba valió la pena. Gran parte del recorrido fue por carreteras secundarias de montañas con decenas de curvas seguidas y asfalto en distintos estados, lo que demostró que la agilidad “estilo moto” del sistema LMW de Yamaha hace honor a sus ingenieros. Los cambios de dirección bruscos y con apoyos bastante largos son tan similares una moto que a veces te hace pensar en qué presentación estás, si en la de la Tricity o la de algún otro scooter sport.

Además, las ayudas electrónicas demostraron tener un intrusismo perfecto, porque desde luego mejor que en estas condiciones es difícil probarlas. A mí el control de tracción me entró un par de veces y con verdadera suavidad, lo cual teniendo en cuenta que éramos un grupo de seis periodistas que terminamos rodando a ritmo de seis periodistas… es más que loable. Prácticamente lo mismo me pasó con el ABS, a años luz del rebote continuo de los scooter de hace pocos años en cuanto acariciabas las manetas de freno.

Manteniendo altas velocidades en autopista (quer en este 3000 son 140 de máxima), en cuanto encuentras algún bache o asfalto mínimamente rugosos si que notas cierta flotación del tren delantero, porque entre otras cosas hay que tener en cuenta la anchura de toda la parte delantera (entre las dos ruedas delanteras ha de tener un mínimo de 460 mm, aquí son de 470), por lo que es posible que con el viento y el mal tiempo reinante se formara cierto rebufo bajo el frontal.

No obstante, la respuesta al acelerador es perfecta y tanto la entrega de potencia como los caballos disponibles (además de la suavidad de la transmisión) son verdaderamente perfectas para un vehículo de transporte tanto urbano como de distancias medias, aunque nos quedamos con las ganas de poder comprobar el consumo (algo fundamental en un vehículo que pasará gran parte de su vida en entorno urbano), pero que ya comprobaremos en una próxima prueba a fondo.

Por otro lado, la ergonomía es la habitual en este tipo de vehículos, perfectamente cómoda y en la que llegas perfectamente al suelo entre 1,70 y 1,80 a pesar de que el asiento es bastante ancho… Y por lo tanto acolchado y cómodo. También el asiento trasero asegura comodidad para el o la pasajera, algo que también comprobaremos en su momento.

PRUEBA YAMAHA TRICITY 300 2020: Y AL FINAL…

Terminamos la jornada más mojados que Leonardo Di Caprio en Titanic, pero habiendo disfrutado de las excelencias de un gran vehículo de 3 ruedas que promete satisfacción a sus potenciales usuarios, que son aquellos que buscan cambiar su coche o las interminables jornadas de autobús o metro. por algo casi igual que una moto que le permita ir de puerta a puerta. Aquí está la Yamaha Tricity 300, porque además con su diseño y colores (algo serios para mí… ¿y si para los menos serios sacaran un rojo o azul intenso?) es todo un ejemplo de elegancia.

Y si quieres más puedes elegir entre 3 versiones con sus kits de complementos – Sport, Urban e Invierno – para personalizarla, que se ofrecen como opción para equipar de fábrica y que te sale bastante más barato que si comprases los complementos individualmente

PRUEBA YAMAHA TRICITY 300 2020: LIKE-NO LIKE

LIKE- Agilidad. Motor. Freno y bloqueo dirección.

NO LIKE- Flotación en baches rápidos.  Pantalla no regulable.

FOTOS PRESENTACIÓN YAMAHA TRICITY 300 2020 MOTORADN.com