Eeeyyyy, ¿cómo que ropa interior y calor en lo más íntimo? ¿Pero esto qué es?, ¿una web porno? Pues no, al menos de momento… aunque ya me lo pensaré para un futuro. De momento, seguimos con nuestra serie de reportajes sobre como equiparte para que no pases frío cuando montas en invierno. En esta sexta entrega le ha tocado el turno, como habrás deducido, a la ropa interior térmica.

¿Qué es eso?

Usar ropa interior térmica especialmente pensada para mantener el calor del cuerpo no es ,desde luego, nada nuevo. Todos tenemos en la cabeza los monos interiores de lana y similares que hemos visto en algunas películas de vaqueros, pero desde luego es algo que en deportes al aire libre como montañismo o atletismo es algo que lleva instaurado mucho tiempo. Curiosamente, en el mundo de las motos, por lo menos en España, es un concepto que ha empezado a introducirse hace relativamente poco. Personalmente, si he practicado deportes de exterior desde hace mucho tiempo y he estado bastante habituado su uso. Hace muchos años solía pedírselas amigos o familiares que iban a países como Francia o Estados Unidos, aunque aquí algo había sobre todo en tiendas de escalada y montaña.

Básicamente se tratan de camisetas y mallas largas, o incluso sotomonos completos (muy eficaces pero más incómodos en una jornada de uso continuado) que deben estar fabricados en tejidos inteligentes que, por un lado, mantengan el calor generado por el cuerpo, y por el otro absorban y expulsen el sudor que genera el cuerpo durante una jornada. Por ejemplo, si salimos de viaje a 0°, está claro que hará frío. Sin embargo, si una hora más tarde sale el sol y la temperatura se eleva a 15 o 20, sin duda empezaremos a sudar. Ese sudor es agua que, cuando vuelva bajar la temperatura, es un perfecto refrigerante que no nos permitirá recuperar una temperatura cómoda. Efectivamente buscamos lo mismo que en toda la generación de tejidos derivados del Gore Tex, que sean impermeables pero dejen evaporarse al sudor, y que en este caso han de ser de tacto muy suave porque están en directo contacto con el cuerpo. No pueden tener el tacto áspero y frío de, por ejemplo, el nylon.

Fotos ropa interior térmica moto

Y aquí está la cuestión: encontrar una equipación flexible para que se adapte a nuestro cuerpo como una segunda piel, que al mismo tiempo nos proteja y no se nos mueva formando arrugas o pliegues que nos incomoden mientras montamos. Por supuesto, si hablamos ya de actividades intrínsecamente más dinámicas como la escalada o correr, la cosa se complica aún más.

Los tejidos usados tienen infinidad de nombres, pero entre los más conocidos podemos citar el Climawool, Climalite, Thermal Tech. Microfleece… la lista de nombres comerciales es interminable. Las prendas más enfocadas a temperaturas terriblemente bajas– como si se te ocurre ir a la concentración de los Elefantes, por ejemplo-llevan una especie de finísimo forro externo de neopreno o material similar que hace de cortavientos flexible.

Y más prendas. Aparte de camisetas y mallas, que serían las piezas más técnicas, lo más habitual y sí bastante usado entre los motoristas, son verdugos, bragas de cuello, sotoguantes finos para colocar debajo de los guantes normales y calcetines para mantener el calor en nuestros pies. Esta si son prendas bastante más fáciles de encontrar y ya habituales.

Adaptabilidad

Estas prendas se nos tienen que adaptar al cuerpo perfectamente, y eso depende no solamente del tejido sino también del patronaje. Por eso, desde hace ya unos 20 años se ha generalizado el uso de lo que se llaman patronajes biomórficos, que en lugar de ser patronajes simples y lisos (como unas mallas o unas medias convencionales de vestir) se divide en partes que se aproximan a las formas de los músculos y articulaciones. De esta forma, la prenda se “adapta” mejor al cuerpo y a moverse bastante menos.

Por supuesto, cuanto más frío haya en el exterior, más grosor necesitaremos para mantener el calor, y cuanto más grosor, menos comodidad. No obstante, os puedo asegurar que las últimas generaciones de tejidos flexibles derivados de la ya veterana lycra han avanzado tanto que, con muy poco grosor, se consigue una protección térmica sorprendente. Además, tengamos en cuenta que estamos hablando de montar en moto, por lo que siempre llevaremos equipación externa adecuada: chaquetas y pantalones que, además, cuentan con su propio forro interior térmico… Que por cierto suelen tener capas plásticas sintéticas bastante poco agradables al tacto directo con la piel, y del que esa ropa interior térmica también te protege.

Otro detalle, que no es tan habitual como debería, es que algunas de ellas tienen en su diseño puntos para enganchar el dedo pulgar de la mano o el talón del pie para evitar que así se te muevan la camiseta o las mallas respectivamente. Un pequeño detalle que te recomiendo cuando busques tu próxima equipación.

Ventajas

Una de las grandes ventajas de estas prendas es que ayudan mucho a mantener la temperatura en cualquier circunstancia. La ropa interior de algodón convencional, por ejemplo, tiende a acumular el agua del sudor y a deformarse, por lo que es más fácil que el frío “entre en contacto” con tu piel y además resulte más incómodo tras un uso intensivo.

Por otro lado, además es la perfecta ropa interior para usar incluso diariamente con recorridos cortos cuando no llevemos equipación tan especializada como en carretera o circuito, y digo esto porque los que rueden en invierno en circuito ya sea de campo o de velocidad saben lo cómodo que es llevar esta ropa en contacto con la piel debajo del mono de cuero o del equipo o del equipo off road. No obstante, cuando a diario lleves ropa sport para ir al trabajo o a clase, estas camisetas y mallas largas son la solución perfecta para qué, con total comodidad, puedas ir calientito y con un tacto muy suave debajo de tu camisa o pantalón vaquero.

Para terminar, una última ventaja: suelen ser prendas de precios bastante asequibles (sobre 100-110 € la prenda) comparadas con los habituales precios elevados de las equipación es técnicas de moto. Es decir, que tienes muchas ventajas por relativamente poco dinero.