La Norton Commando 961 Sport MKII es la más auténtica “café racer” del mercado. Ni una adaptación ni un modelo nuevo con líneas clásicas… es la auténtica Norton Commando del año 1967 ¿Cómo se te pone el cuerpo?

FOTO: Mark Berdomas. @enfoqueatres.

CASCO: @nzi_helmets CHAQUETA: @bycityofficial

Pues sí, como lo oyes: esta moto que probamos aquí para vosotros es básicamente una Norton Commando 850 igual que las que se presentaron en el año 1967, con las contadas excepciones del motor subido de cilindrada (que no de estructura ni de concepto interno), frenos de disco y la electrónica necesaria para pasar las homologaciones actuales Euro 4.

Cuando hablas sobre esta marcas con tanta historia y leyenda como Norton, siempre tiendes a tirar hacia atrás en la historia y recrearte en las vicisitudes, anécdotas e hitos históricos. Solamente os comentaré que el origen de este motor bicilíndricos paralelo proviene de finales de los años 40 (o sea, poco después de la Segunda Guerra Mundial) para la Norton Model 7 de 500 cm³, 497 reales. Después fue subiendo de 600 a 650 que ya subió hasta 750 con la primera Commando en el 67 y a 850 en el 73. Hasta se llegó a crear un prototipo Commando 900 con un motor tricilíndrico de Triumph, pero eso es otra historia

No vamos a cometer el mismo error y seguir haciendo historia, porque podríamos escribir un libro entero (aunque sea vía web) y aún faltarnos una segunda parte si queremos contar toda la historia de Norton, como tuvo que fusionarse con otras dos legendarias como Triumph y BSA. También podríamos citar el gran avance que supuso para la evolución de este motor de ese invento tan extendido hoy día que es el silent block, precisamente para aislar las vibraciones del bicilíndrico tan grande y más aún cuando iba subiendo de cilindrada, pero saltaremos al año 2008 cuando tras años de compras, recompras, clausuras y fusiones el entonces dueño  Stuart Garner comenzó de nuevo la fabricación de Norton y en el 2010 vio la luz la primera Commando de la era moderna

NORTON COMMANDO 961 SPORT MKII: ¿CÓMO ES?

Después de toda la historia que os he contado, estaréis pensando que “vale, ¿pero como es la moto que vamos a probar?” Pues la Norton Commando se caracteriza, como buena clásica inglesa, por un motor bicilíndrico paralelo, una gran diferencia respecto a los V2 de las deportivas italianas o de las custom americanas. Respecto a la primitiva Commando del 67, lógicamente han instalado todos los elementos necesarios para poder moverse en un mundo moderno con seguridad. Por ejemplo, los frenos de disco con dos delante y uno detrás… Que os parecerá una tontería, ¡pero es que antes las motos llevaban frenos de tambor!

En cuanto al chasis, es un doble cuna en tubo de acero redondo famoso en la época por considerarse lo mejor de lo mejor del mundo de las deportivas. En cuanto al motor, como su propio nombre indica ahora es un 961 cm3 que proporciona 72 CV tras pasar la Euro4 aunque en el momento de su aparición (y en muchas fichas técnicas actuales) declaraba 80, lo cual no está nada mal para una moto tan puramente retro como esta, al nivel de una Suzuki SV 650 o una Yamaha MT 07 por poner unos ejemplos. Sus cotas internas son de 88 × 79 mm,  desfasado  270° y está refrigerada por aire con un pequeño radiador de aceite en la parte delantera. En cuanto al interior, ya os he dicho que todo es clásico: distribución por varillas, dos válvulas por cilindro, cinco marchas y arranque electrónico por disyuntor con un tamaño descomunal comparado con uno actual, y con un ruido similar un martillazo cada vez que arranca que te pone los pelos de punta… Pero los años 60 eran así.

Llama la atención el aparatoso aleteado del motor, algo hoy casi olvidado con los motores de agua pero obligatorios en uno de aire. Sin duda, parte de la estética e imagen que tiene que explotar una moto tan pura como esta Norton.

¿Y cómo logra un motor de base tan clásica sortear las emisiones Euro 4? Pues a base de mucho cariño y mucha electrónica. Este detalle fue uno de los primeros que me producía curiosidad, hasta que me dí cuenta que todo el espacio que hay bajo el asiento, con las tapas laterales que antiguamente se abrían para llevar las herramientas de la documentación, ya no son tapas. Es una pieza completa colocada bajo el asiento que prácticamente es una caja llena de cables, sensores y elementos electrónicos. Lo mismo te encuentras en el colín, en el que no te cabe ni un cepillo de dientes también lleno de cables ¿Quieres más? Pues si levantaras el depósito verías como la mitad de su interior es hueco, y también lleno de entramado electrónico. Así ha logrado una moto tan clásica llegar a los tiempos que corren, y así no hay sitio para la documentación por lo que tienes que metértela en el bolsillo cuando te vayas a dar una vuelta con ella, porque para desarmar el asiento necesitarías acceder a unos tornillos allen laterales que es bastante lioso.

Sin duda, uno de los elementos que más nos llama atención es su amortiguación de lujo. Delante tenemos una horquilla invertida Öhlins de 43 mm y barra dorada, con dos amortiguadores traseros de la misma marca y también totalmente regulables, incluso en altura lo que es un verdadero “bocata di cardinale” en una deportiva vintage. Por supuesto, pìnzas Brembo de anclaje radial, aunque aquí encontramos un elemento disonante como una bomba convencional para tan lujosa equipación. Y las llantas, de 17 pulgadas y anchas con gomas de buenas medidas 120 y 180 delante y detrás respectivamente… ¡Y de radios, como era de los 60!

En cuanto al diseño general, poco más que decir de lo que puedas ver en las fotos. Preciosa, clásica y un verdadero referente. Te das cuenta que todo aquel que en el mercado ha querido hacer una réplica de una café racer para su catálogo, se ha fijado en esta moto. Faro redondo, depósito largo, semimanillares bajos pero no mucho, asiento de dos niveles con “michelines” como era clásico de la época… Preciosa.

NORTON COMMANDO 961 SPORT MKII: montando del futuro al pasado.

Desde luego, no es una moto complicada. No tienen ni curvas de potencia ni control de tracción ni ninguna ayuda electrónica absolutamente inimaginables en los 60, y quizá inútiles para muchos actualmente. Lo cierto es que metes la llave en la solitaria cerradura entre los dos clásicos relojes (velocímetro y tacómetro, claro) y dos chapitas, una de las cuales te indica orgullosa “Norton,  Han Made in Donington Hall”. O sea, que está hecha mano en Donington Hall.

Aprietas el botón de arranque y a través de los dos escapes laterales emana un retumbar metálico clásico de los “twin” de la época, que uno les gusta por clásico y a otros les resulta demasiado mecánico. Apretando el embrague metes la primera, acción que suele tener un tacto poco refinado con un buen “clonk” como respuesta. Sueltas la maneta y necesitas un poco de entrenamiento para cogerle el tacto a esa transmisión, tan diferente a las refinadas actuales… Pero es que si quieres una refinada actual no eres el cliente de una Norton.

Con un tacto general un poco tosco, o quizá refinado si vivieras en el año 67, no es una gran urbana, aunque te pueda desenvolver en la ciudad. En carretera, en cambio, la cosa cambia. Sus prestaciones no son estratosféricas, pero si acelera con contundencia y sobre todo muy “orgánicamente” (es decir, notas perfectamente cómo el motor va pistoneando según acelera saliendo de la curva), con lo cual la controlas perfectamente. Por si esto fuera poco, ten en cuenta que la amortiguación es de absoluto lujo y los frenos no le andan muy por detrás con discos de 320 delante y 220 detrás. Así, puedes entrar casi en cualquier curva solamente bajando de marcha procesos freno motor y la estabilidad que es capaz de proporcionarte una amortiguación muy superior al de la mayoría de las motos de serie actuales. Solamente tienes que reglarla para tus características y si llevas pasajero o no, para que esta Norton entre totalmente fiel a la trazada y sin moverse ni 1 milímetro. Es lo que tiene lo bueno, y este equipo Öhlins lo es.

En cuanto comodidad, a mí la posición personalmente me pareció un poco forzada a ser la típica de las deportivas antiguas. Es decir, estriberas retrasadas, depósito largo y semimanillares bajos, lo cual te obliga a tener las rodillas elevadas y el tronco muy inclinado. No llega al punto de rivales más extremas como la BMW NineT Racer, pero el colmo de la comodidad no es. Por otro lado, están las vibraciones que son más que evidentes. Gracias supongo, a las medidas tomadas para la Euro4, hasta las 5. 000 revoluciones las vibraciones se controlan, pero a partir de ahí notas un claro empuje en relación directa con las pistonadas que notas golpeándote bajo el culo que también repercuten en las estriberas. Si, efectivamente en Norton crearon los silentblocks, y es que esta moto vibra… mucho.

Desde luego, el trabajo de la electrónica es más que acertado, porque con una base tan auténticamente del siglo pasado y del lastre aerodinámico que supone rodar en una naked, el consumo apenas me pasó de 5,5 l incluso en zonas girando casi hasta la zona roja a 7.500 revoluciones.

NORTON COMMANDO 961 SPORT MKII: PUNTO Y FINAL.

Llega el momento de devolver una de las motos más elegantes y a la vez sobria a la vez que espectacular que he probado los últimos tiempos. Lo que es capaz de llamar la atención esta moto con un diseño tan clásica y colores tan discretos es un verdadero Expediente X. Allá donde te pares, te rodea la gente fotografiándola (con el móvil, claro) y lanzando susurros de admiración, y por supuesto si se te acerca alguien mayor de 50 años se deshace en elogios como de niño pequeño contándote que tenía un padre como un hermano o un familiar que tenía una Norton, y que qué bonita es esta Commando.

La primera pregunta es siempre si realmente es así o me la he hecho yo mismo, o si es una moto antigua que he vuelto a poner en marcha. Me cuesta explicarles que no, que si vas al concesionario más cercano (en Madrid hay uno, por lo que no tiene pérdida) puedes hacerte con esta Norton Commando Sport MKII pagando 18.695 ¿Es caro? ¿Es barato? Es Norton, y para quien quiera una café racer de verdad, esto es mucho más que suficiente. Un amigo mío me dijo que se compraría esta moto solamente para no tener que explicar a nadie la moto que tienes. Simplemente cuando te pregunten “¿qué moto tienes?”, con que respondas orgullosamente “una Norton”, se hará el silencio y estará todo respondido.

¿Piensas tu igual o no? Pues eso.

NORTON COMMANDO 961 SPORT MKII: LIKE-NO LIKE

LIKE: Diseño. En la única Café Racer auténtica. Amortiguación de lujo.

NO LIKE: Vibraciones. Ninguna ayuda electrónica.